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Alerta en el Caribe: TEMPORADA DE HURACANES Y TORMENTAS TROPICALES

Imagen satelital de un huracán 

Con el inicio del mes de junio, arrancó de manera oficial la temporada de ciclones y huracanes en el océano Atlántico y el mar Caribe, un ciclo meteorológico de alta vulnerabilidad que se extenderá formalmente hasta el próximo 30 de noviembre. Ante este panorama, las principales autoridades meteorológicas del país y diversas agencias internacionales han emitido los primeros balances y proyecciones detalladas para los próximos seis meses, con el fin de activar los protocolos de prevención temprana.

De acuerdo con las proyecciones de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE. UU. (NOAA), validadas localmente por la Mesa Técnica de Alerta por Ciclones Tropicales —conformada por el Ideam, la UNGRD, la Dimar y la Fuerza Aeroespacial—, se estima una temporada con una actividad dentro o ligeramente por debajo de los promedios históricos debido a la influencia de factores climáticos globales. Los expertos prevén el desarrollo de entre 8 y 14 tormentas tropicales con nombre. De ese total, se calcula que entre 3 y 6 sistemas podrían evolucionar a la categoría de huracanes moderados, correspondientes a los niveles 1 y 2 de intensidad. Asimismo, las autoridades advierten que entre 1 y 3 de estos fenómenos podrían alcanzar una magnitud mayor, clasificándose en las categorías más destructivas de la escala Saffir-Simpson.

En el territorio nacional, el monitoreo es permanente y se ha priorizado la atención en las zonas con mayor exposición geográfica al paso de ondas tropicales y vientos de gran fuerza. El departamento de La Guajira, el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, así como los municipios aledaños a la Sierra Nevada de Santa Marta, permanecen bajo estricta vigilancia ante riesgos latentes de mar de leva, inundaciones y crecientes súbitas de los ríos.

Frente a estas amenazas, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) instó formalmente a gobernadores y alcaldes a «verificar la disponibilidad de refugios temporales, líneas de asistencia humanitaria, combustible y maquinaria pesada» para dar respuesta oportuna a eventuales emergencias. En paralelo, la Dirección General Marítima (Dimar) mantiene activos sus sistemas de alerta a través de sus más de 33 estaciones en el Caribe para dar aviso oportuno a pescadores y embarcaciones menores, mientras que la Aeronáutica Civil realiza un seguimiento permanente para coordinar desvíos y «proteger la seguridad de las tripulaciones y pasajeros si las condiciones climáticas comprometen las operaciones comerciales».