Páramo Almorzadero, Zona de Reserva Temporal de Recursos Naturales Renovables
Luis Eduardo Romero
Santander
En un paso estratégico para la seguridad ambiental de los Santanderes, el Ministerio de Ambiente oficializó la declaratoria de Zona de Reserva Temporal de Recursos Naturales Renovables en el Páramo Almorzadero. Esta medida protege de manera inmediata más de 151.000 hectáreas, un territorio vital para la regulación hídrica de la región y el sustento de más de 180.000 ciudadanos que dependen directamente de sus fuentes de agua.
La decisión, formalizada mediante la Resolución 460 del 13 de mayo de 2026, no solo responde a una urgencia ecológica, sino que da cumplimiento a los acuerdos pactados con las comunidades campesinas, reconociéndolas como los principales guardianes de este ecosistema de alta montaña.
Un compromiso con el territorio
La ministra de Ambiente, Irene Vélez Torres, subrayó que esta declaratoria es el resultado de un diálogo social iniciado en 2024. «Hoy cumplimos con un compromiso asumido con el campesinado a través de esta Zona de Reserva Temporal. El páramo es un territorio hídrico del que depende su biodiversidad endémica, las actividades tradicionales y el suministro de agua para las poblaciones vecinas», afirmó la funcionaria.
La ministra enfatizó que esta resolución es una herramienta para «construir confianza» y defender los derechos de las comunidades tanto en Santander como en Norte de Santander, integrando la protección ambiental con el bienestar social.
Prohibición minera y protección de la frontera agraria
El Páramo Almorzadero, situado en la Cordillera Oriental y con influencia en 17 municipios, funciona como un corredor biológico esencial que conecta con los complejos de El Cocuy y Santurbán-Berlín. Con la nueva normativa, el Gobierno ratifica uno de los puntos más sensibles tras las movilizaciones campesinas de octubre de 2024: la prohibición absoluta de nuevas actividades mineras.
Durante el periodo de vigencia de esta medida —fijado inicialmente en cuatro años y prorrogable por dos más— rigen las siguientes restricciones y garantías:
- Minería: No se otorgarán nuevas concesiones ni títulos mineros en el área protegida.
- Frontera agropecuaria: Queda prohibida la expansión de cultivos o actividades pecuarias hacia zonas de conservación.
- Respeto a la tradición: Se garantiza la continuidad de las actividades agrícolas y turísticas preexistentes, siempre bajo criterios de sostenibilidad.
- Subsistencia: La resolución ampara el aprovechamiento forestal doméstico y la pesca de subsistencia, reconociéndolos como parte esencial de los modos de vida locales.
Hacia un modelo de conservación inclusivo
Con esta declaratoria, el Gobierno Nacional busca consolidar un modelo donde la protección del recurso hídrico no excluya al habitante del páramo. Al permitir que las prácticas tradicionales coexistan con la preservación del ecosistema, se envía un mensaje de estabilidad para la región: la prioridad es el agua, la vida y el respeto a la identidad territorial de quienes habitan el corazón de los Andes colombianos.