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Crónica de Gardeazabal: PATRIMONIO PANGA

PATRIMONIO PANGA ,producido por el Centro de Estudios Agora Panga, desde el perdido municipio de Sotomayor en el noroccidente de Nariño ,donde  su nombre   y la presentación  editorial demuestran que entre ellos aún subsisten valores decimonónicos.

 

Gustavo Alvarez Gardeazábal

El Porce

Siempre se nos ha dicho que la inteligencia pastusa se hereda. Algunos lo hemos comprobado en la ya extensa existencia que nos llevó a nutrirnos en esos rincones de la patria alguna vez. Sus orgullosos habitantes, por ancestrales razones etnogeográficas y políticas, han preferido el aislamiento al reconocimiento .Pero, de vez en cuando, afloran puntas de ese iceberg donde silenciosamente maduran sus observaciones sobre la realidad y escarban cual quillasingas, su pasado.

El ejemplo es el volumen 4 de PATRIMONIO PANGA ,producido por el Centro de Estudios Agora Panga, desde el perdido municipio de Sotomayor en el noroccidente de Nariño ,donde  su nombre   y la presentación  editorial demuestran que entre ellos aún subsisten valores decimonónicos.

Con dedicación evidente en  5 ensayos, 4 narraciones, 3 memorias y 5 estampas ,logran 14 autores expresar sus intenciones, pintar sus realidades y esperanzas tan solo arropados por lo que ellos llaman una y otra vez la nación del Guaico.

Como prologuista de esta variopinta colección de esfuerzos intelectuales de distintos y opuestos niveles, buscaron al máximo decano del pensamiento pastuso, el académico Vicente Pérez Silva, quien a los 96 años sigue desperdigando su sapiencia aquí y allá. Hay de todo, desde un recordatorio del respetado profesor

Dumer Mamián sobre las tribu de los Pastos con su mitológico cacique de Juan Chiles hasta una investigación sobre las brujas de Papallatqta y los relatos mágicos del Páramo de las Papas, recopilados con métodos antiguos por los dos Jorge Martínez, padre e hijo.

Por supuesto en un libro como este hay vientos encontrados y remembranzas antropológicas a veces sorpresivas o deliciosamente contadas como  las del músico repentista Hilario Burbano, quien volvió famosa en una de sus canciones el dicho de que como para el amor no hubo suerte, tocó acostarse con la mamá de los hijos.

Algunas otras, como las semblanzas de los personajes de varios rincones de la extensa geografía del Guaico, pueden resultar pasto comido y escasas de interés, pero hay una sobre don Esperidión Burbano Jojoa, el genio de Tangua ,un verdadero personajón de novela, descrito en lenguaje muy nariñense por el fotógrafo e investigador del  folclorismo ,el maestro Javier Vallejo Díaz.

En resumen,un texto tan impactante por las pinturas de Anibal Almeida y sobre todo admirable y  aplaudible por su origen provinciano como   por la muestra cultural que de manera increíble fomenta  y  descubre el Notario Único de Sotomayor, editor de este texto singular.