Wilson Ruiz Orejuela. El exministro de Justicia ha vuelto a convertirse en el blanco de las estructuras criminales que, desde las sombras del narcotráfico, pretenden dictar el destino de Colombia.
Carlos Felipe Fuentes Q.
Crónicas
En el tablero del ajedrez político y judicial de Colombia, pocos hombres se han atrevido a mover las fichas con la contundencia de Wilson Ruiz Orejuela. El exministro de Justicia ha vuelto a convertirse en el blanco de las estructuras criminales que, desde las sombras del narcotráfico, pretenden dictar el destino de Colombia. Sin embargo, frente al rugido de las balas y los panfletos intimidatorios, la respuesta de Ruiz no ha sido el repliegue, sino la templanza.
Recientemente, a través de sus canales oficiales, el exjefe de la cartera de Justicia denunció una nueva y alarmante amenaza de muerte. No es la primera vez que la delincuencia organizada intenta silenciarlo; su historial de combate frontal contra los capos de la droga y las bandas transnacionales lo ha colocado, desde hace años, en la primera línea de fuego. Pero lo que para muchos sería un motivo de exilio o de silencio sepulcral, para Ruiz Orejuela se ha transformado en un combustible ético.
El ingrediente del miedo vs. el carácter
Detrás de cada esquema de seguridad reforzado y de los vehículos blindados que custodian sus pasos, se esconde la realidad humana de un hombre que ha decidido no ceder un solo milímetro de su dignidad. Fuentes cercanas a su entorno aseguran que la atmósfera familiar está marcada por la tensión inevitable que generan estas intimidaciones, un «ingrediente invisible» que los criminales usan para quebrar la psicología de sus opositores.
No obstante, la valentía de Wilson Ruiz radica precisamente en su capacidad para procesar el peligro y transformarlo en un manifiesto público de resistencia.
«No nos van a amedrentar. El país necesitan recuperar el orden, y la delincuencia debe saber que la ley no se va a arrodillar», ha manifestado de manera tajante el abogado en reiteradas ocasiones.
Un combate que viene de atrás
Para entender el origen de este encono criminal, es necesario revisar su hoja de ruta. Durante su paso por el Ministerio de Justicia, Ruiz Orejuela lideró políticas agresivas de extradición, desarticulación de laboratorios y reformas al sistema penitenciario que golpearon las finanzas y las operaciones de los carteles modernos. Su bandera no ha cambiado: la seguridad democrática, el imperio de la ley y la cero tolerancia con el crimen organizado.
Esta postura, aplaudida por diversos sectores civiles que ven en él una figura de autoridad inquebrantable, es vista por las mafias urbanas y rurales como una amenaza directa a su control territorial.
Los violentos arrecian sus ataques dialécticos y sus advertencias de muerte. La gran pregunta que queda en el aire no es si el Estado garantizará la vida de uno de sus juristas más destacados, sino hasta dónde llegará el coraje de un Wilson Ruiz que, contra todo pronóstico y a pesar de las sombras que lo acechan, se niega a dar un paso atrás en la defensa de su país.