El DANE confirmó que la tasa de desocupación nacional descendió al 8,8%, el nivel más bajo para marzo desde 2001. Este hito histórico consolida la tendencia de recuperación laboral que se ha venido gestando desde inicios de año.
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El mercado laboral colombiano ha protagonizado un quiebre histórico durante el tercer mes de 2026. Según el más reciente informe del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), la tasa de desocupación nacional se situó en un 8,8%, una cifra que no se registraba para un mes de marzo desde el año 2001. Este indicador no solo representa un avance estadístico, sino que consolida una tendencia de recuperación que se ha venido gestando desde inicios de año.
En comparación con el ejercicio anterior, el panorama actual refleja una mejoría robusta. Mientras que en marzo de 2025 la desocupación afectaba al 9,6% de la fuerza laboral, la reducción de 0,8 puntos porcentuales ha permitido que el país alcance un total de 24,3 millones de personas ocupadas. Este incremento se traduce en la incorporación de 650.000 ciudadanos a la actividad productiva, elevando la tasa de ocupación al 59,3%.
Dinamismo sectorial
La reactivación ha encontrado su principal motor en los sectores de servicios y el aparato estatal. La administración pública, junto a los servicios de salud y educación, lideró la generación de empleo con 369.000 nuevos ocupados, seguida de cerca por el dinamismo de las actividades financieras y de seguros. No obstante, esta bonanza no ha sido transversal: el sector agrícola y la industria manufacturera mostraron retrocesos, perdiendo 242.000 y 166.000 puestos respectivamente, lo que plantea retos para la diversificación económica futura.
Un aspecto destacado por la entidad estadística es la corrección de las disparidades estructurales. El DANE señaló que la brecha de género se situó en su nivel más bajo desde que se tiene registro, alcanzando los 3,9 puntos porcentuales. En este escenario, la desocupación masculina se ubicó en el 7,1%, mientras que la femenina cerró en un 11,0%.
Emprendimiento y la informalidad
Bajo la lupa de la calidad laboral, el informe revela matices fundamentales. La reducción del desempleo estuvo impulsada principalmente por el trabajo por cuenta propia, que sumó 457.000 personas, una señal inequívoca del peso que el emprendimiento individual y los sectores informales mantienen en la economía nacional. Por su parte, el empleo particular aportó 361.000 nuevas plazas en el sector privado.
Respecto a la informalidad, la cifra descendió al 55,6%. Aunque esto representa una mejora de 2,1 puntos porcentuales frente al año pasado, las autoridades y analistas coinciden en que el desafío persiste, pues más de la mitad de la población trabajadora aún carece de plenas garantías contractuales.
Contrastes en la geografía del trabajo
El comportamiento regional continúa exhibiendo una Colombia de dos velocidades. En el podio de las ciudades con mayor dinamismo laboral se encuentran Villavicencio, con una tasa del 8,0%, seguida por Bucaramanga y Manizales. En la otra cara de la moneda, la vulnerabilidad se ensaña con la periferia: Quibdó registra una alarmante tasa de desocupación del 26,0%, seguida por Riohacha y Cartagena, evidenciando que el histórico logro nacional aún tiene deudas pendientes con los centros urbanos más alejados del corazón administrativo del país.
Expertos han calificado esta coyuntura como un avance significativo, subrayando que «el resultado de marzo consolida una tendencia de recuperación impulsada por la reactivación de servicios y el gasto público», marcando un precedente de optimismo para el cierre del primer semestre.