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El destino del patrimonio en la transición: DE LOS SÍMBOLOS DE LA CASA DE NARIÑO AL ANUNCIO DEL NUEVO GOBIERNO

El jefe de Estado saliente justificó el traslado bajo el argumento de «regresarla al pueblo» para su protección, advirtiendo que el acero histórico «no volverá a su funda hasta que el pueblo sea capaz —porque de su fuerza depende, de nadie más— de construir la justicia en Colombia».

 

 

Rafael Camargo Vásquez

Casa de Nariño

El mapa simbólico de la Casa de Nariño se prepara para un giro radical. Tras el contundente anuncio del presidente electo, Abelardo de la Espriella, de «botar a la basura» la espada de Bolívar, el sombrero de Carlos Pizarro y la sotana del cura Camilo Torres, el gobierno saliente de Gustavo Petro aceleró el traslado de estas piezas. En su último discurso en plaza pública, el jefe de Estado saliente decretó que estos tres elementos abandonarán el palacio presidencial con rumbo a recintos específicos, bajo la premisa de que sea el pueblo quien «los custodie como patrimonio histórico del país».

El sombrero de Pizarro: de la urna presidencial a las manos de su familia

En una primera instancia de su alocución, el presidente Gustavo Petro tomó en sus manos el sombrero del excomandante del M-19 y excandidato presidencial Carlos Pizarro, pieza que durante el actual mandato permaneció expuesta en una urna de la Casa de Nariño.

El mandatario evocó el origen del objeto, recordando que fue adquirido por el propio Pizarro para la histórica firma del acuerdo de paz con el Estado colombiano, y que lo llevaba consigo el día de su magnicidio. Al respecto, enfatizó:

«Nunca fue usado, nunca jamás, en una acción que implicara violencia (…) es un símbolo de paz, paz que nos trajo como cosas concretas la Constitución de 1991».

Tras relatar cómo los escoltas recuperaron la prenda tras el atentado al avión en el que Pizarro se dirigía a Barranquilla, sentenció que «hoy es patrimonio de la paz de Colombia y del pueblo de Colombia». Acto seguido, anunció su decisión de «devolver este sombrero que le pertenece al pueblo y a la paz a su hija, a su familia, que sé que lo guardarán hasta cuando la bandera de la libertad de nuevo se ice en la Casa de Nariño, en el Congreso de la República y en la patria colombiana».

La espada de Bolívar: retorno a la Quinta del Libertador

Ante miles de ciudadanos congregados en la localidad de Ciudad Bolívar, el mandatario se refirió al destino de la espada del Libertador. Anunció que la misma guardia libertadora trasladará el arma histórica hacia la Quinta de Bolívar, lugar donde «estaba, donde vivió con Manuelita Sáenz quizás feliz, y de donde salió quizás a morir en soledad».

El jefe de Estado saliente justificó el traslado bajo el argumento de «regresarla al pueblo» para su protección, advirtiendo que el acero histórico «no volverá a su funda hasta que el pueblo sea capaz —porque de su fuerza depende, de nadie más— de construir la justicia en Colombia».

La sotana de Camilo Torres: destino al Museo Nacional

El último de los símbolos en disputa es la sotana del padre Camilo Torres, de quien el presidente recordó que la «dejó cuando se fue a las montañas a luchar por lo que él pensaba sería la justicia social y el amor eficaz, como sacerdote católico que era, y comprometido con la teología de la liberación que fundó en el mundo».

El mandatario contrastó el reconocimiento internacional del sacerdote con su percepción del panorama local:

«Por eso hay una estatua de él en la Universidad de Lovaina la Vieja en Bélgica, y no la hay en Colombia, porque aquí censuran la voz de quienes llevan la rebeldía al pueblo, y le gritan, como gritó Bolívar, que es necesaria la libertad y que es necesaria la democracia».

Por tal motivo, el Gobierno confirmó que «esa sotana se entrega al Museo Nacional, para que sea observada por los ojos del pueblo colombiano», designando a la Facultad de Patrimonio de la Universidad Nacional como su entidad cuidadora oficial.

El último de los símbolos en disputa es la sotana del padre Camilo Torres, de quien el presidente recordó que la «dejó cuando se fue a las montañas a luchar por lo que él pensaba sería la justicia social y el amor eficaz, como sacerdote católico que era, y comprometido con la teología de la liberación que fundó en el mundo»

El mandatario evocó el origen del objeto, recordando que fue adquirido por el propio Pizarro para la histórica firma del acuerdo de paz con el Estado colombiano, y que lo llevaba consigo el día de su magnicidio.