Iván Cepeda, candidato presidencial rencabeza todas las encuestas.
Inteligencia Artificial
Primicia Diario
Senador Cepeda. Comencemos analizando el panorama nacional. Usted ha sido un arquitecto de la paz en Colombia durante décadas. Frente a las actuales fracturas y divisiones internas que sufren algunos grupos armados en las regiones —lo que a menudo desata feroces guerras territoriales y crisis humanitarias—, ¿cómo blindar los diálogos de paz para que las comunidades no sigan pagando el costo de las rupturas de las mesas de negociación?
-Muchas gracias. Mire, el gran desafío de lo que hemos llamado la «Paz Total» es entender que la paz no es un pacto estático que se firma en una mesa en Bogotá o en el extranjero; es una construcción territorial. Cuando una estructura armada se fractura, la prioridad absoluta del Estado no puede ser solo militar, debe ser humanitaria. Para blindar las mesas, el centro del diálogo tiene que estar ocupado por las víctimas y las comunidades. Si logramos que los acuerdos parciales de alivio humanitario se implementen de inmediato en los territorios, protegemos a la población civil, independientemente de las divisiones o los vaivenes de las cúpulas de esos grupos. La legitimidad de la paz la da el territorio, no los fusiles.
El papel de la tecnología y los Derechos Humanos
Oservamos con preocupación cómo la tecnología se ha convertido en un arma de doble filo. En el conflicto colombiano vemos hoy el uso de drones con explosivos por parte de grupos ilegales, pero también el uso de algoritmos para el control social o la desinformación. Desde la Comisión de Derechos Humanos, ¿cómo evalúa el impacto de la era digital en la seguridad y las libertades ciudadanas en Colombia?
-Es un debate crucial y urgente. La tecnología no es neutral; responde a los intereses de quien la controla. Por un lado, nos horroriza ver cómo la guerra se tecnifica y se deshumaniza en el campo de batalla con el uso de aeronaves no tripuladas que siembran terror en comunidades campesinas e indígenas. Por otro lado, en las ciudades, las redes sociales y la inteligencia artificial se utilizan a menudo como fábricas de fake news y discursos de odio para polarizar al país y destruir liderazgos alternativos.
Sin embargo, la tecnología también debe ser una aliada. Necesitamos herramientas digitales para la transparencia del Estado, para el catastro multipropósito, para la restitución de tierras y para monitorear en tiempo real las violaciones a los derechos humanos en las zonas más apartadas. El reto legislativo es crear marcos éticos y jurídicos regulatorios que impidan que la tecnología se use para la vigilancia ilegal o la guerra, y garantizar que sirva para la democratización de la sociedad.
Víctimas, verdad y justicia
Hablemos de la justicia distributiva y la memoria histórica. Usted ha dedicado su vida a la memoria de las víctimas, incluida la de su padre, Manuel Cepeda Vargas. En un mundo cada vez más acelerado, que parece olvidar rápido, ¿cómo mantener viva la memoria histórica y la exigencia de justicia sin caer en el ciclo del resentimiento político?
–La memoria histórica no es un ejercicio de nostalgia ni una herramienta para la venganza; es un derecho democrático y un escudo contra la repetición de las tragedias. Cuando las víctimas exigimos verdad y justicia, no estamos buscando destruir al adversario, sino sanar el tejido social. La impunidad es la que genera resentimiento y perpetúa la violencia. El sistema de Justicia Transicional en Colombia, como la JEP, ha demostrado que se puede hacer justicia escuchando a las víctimas y exigiendo a los victimarios —de todos los bandos— que asuman su responsabilidad real y aporten la verdad. El perdón solo es genuino y transformador cuando se cimenta sobre la verdad histórica, no sobre el olvido impuesto.
El futuro del progresismo y las reformas
Para cerrar, senador. Las grandes reformas sociales en Colombia avanzan en medio de intensos debates legislativos y un clima político polarizado. ¿Cuál considera que debe ser el norte del progresismo colombiano para consolidar estas transformaciones de cara a los próximos años?
-El norte del progresismo debe ser la persistencia y la coherencia en la defensa de los derechos de las mayorías históricamente excluidas. Las reformas a la salud, pensional, laboral y agraria no son caprichos ideológicos; son deudas sociales acumuladas que el país no puede seguir aplazando si quiere viabilidad como nación. La polarización se supera demostrando que las reformas funcionan en la vida cotidiana de la gente: en el campesino que recibe su título de tierra baldía, en el abuelo que por fin logra una vejez digna, o en el joven que accede a la universidad pública. Nuestro reto es seguir dialogando con todos los sectores de la sociedad, persuadir con argumentos y mantener la movilización social pacífica para que los cambios se vuelvan irreversibles.
