Las autoridades capturaron a Luis Mariano Díaz, hijo del cantautor Diomedes Díaz, junto a cinco personas en un operativo en el Atlántico. El empresario es investigado por la Fiscalía por su presunta coautoría en los delitos de secuestro extorsivo, tortura y concierto para delinquir contra un comerciante.
Juliàn Orozco
Judicial
Las autoridades del departamento del Atlántico confirmaron la captura de Luis Mariano Díaz González, reconocido empresario e hijo del legendario cantautor vallenato Diomedes Díaz y Betsy Liliana González, en un operativo coordinado entre el Gaula de la Policía y la Fiscalía General de la Nación que dejó otras cinco personas detenidas.
Díaz González está siendo investigado bajo la coordinación de la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía por su presunta coautoría en un caso de secuestro extorsivo, tortura y concierto para delinquir en perjuicio de un comerciante, quien aparentemente era empleado de una de sus compañías.
Según las indagaciones preliminares, la víctima fue privada de la libertad bajo exigencias económicas millonarias antes de ser liberada tras efectuarse un pago.
Los reportes de inteligencia señalan que este operativo desmanteló una supuesta estructura dedicada a los préstamos informales e ilegales, conocidos popularmente en el país como «gota a gota», e indagan si los detenidos recurrían a métodos de cobro violentos y de extorsión contra los deudores morosos.
Cabe destacar que el nombre de Luis Mariano Díaz ya había figurado previamente en el radar judicial por lesiones personales vinculadas a estos sectores de cobro informal.
Tras su detención en sectores de Villa Campestre y Soledad, en el área metropolitana de Barranquilla, los implicados fueron trasladados a la Unidad de Reacción Inmediata y luego al Gaula, a la espera de ser presentados ante un juez de control de garantías para las audiencias de legalización, imputación de cargos y solicitud de medida de aseguramiento en centro carcelario.
Díaz González es investigado por la presunta coautoría en el secuestro extorsivo y tortura de un comerciante tras exigencias económicas millonarias. Las autoridades indagan su vinculación con una estructura de cobros violentos bajo la modalidad de «gota a gota», sector por el que ya registraba antecedentes judiciales.