Las patinetas eléctricas se han consolidado como el vehículo de moda, tomándose literalmente las ciclorrutas de la capital ante la ausencia de controles. Este auge transcurre en medio de un preocupante limbo normativo, donde la falta de sanciones permite que sigan rodando sin ningún tipo de restricción.
Mabel Ortíz J.
Bogotá D.C.
El crecimiento exponencial de las patinetas (scooters) y bicicletas eléctricas en las principales capitales de Colombia ha dejado de ser una alternativa de movilidad limpia para convertirse en un foco de desorden en el espacio público y siniestralidad vial. Ante lo que el Ejecutivo central ha calificado como una «falta de acción oportuna» por parte de la Alcaldía Mayor de Bogotá para ordenar este fenómeno en las vías de la capital, el Gobierno nacional, a través del Ministerio de Transporte, decidió tomar las riendas de la situación y radicó el primer borrador de resolución oficial que busca unificar las reglas de juego para estos vehículos en todo el territorio nacional.Esta intervención marca un nuevo capítulo en las tensiones políticas e institucionales entre el palacio de San Carlos y el palacio de Liévano, trasladando el debate sobre las competencias de tránsito del ámbito local al nacional.
Rezago normativo de Bogotá
Durante los últimos años, Bogotá ha visto cómo miles de patinetas y bicicletas con asistencia eléctrica se han tomado las ciclorrutas, andenes y calzadas mixtas sin un marco tarifario, de parqueo o de seguridad claro. Si bien la Secretaría de Distrital de Movilidad intentó en administraciones pasadas implementar zonas de parqueo autorizadas y contratos de aprovechamiento del espacio público con empresas de alquiler, la falta de control policial, el abandono de flotas en las aceras y la ausencia de requisitos técnicos para los usuarios particulares crearon un limbo jurídico.Según la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), los accidentes que involucran vehículos de micromovilidad eléctrica han aumentado significativamente, debido a que muchos de estos aparatos transitan a velocidades superiores a las permitidas para la infraestructura ciclística, compartiendo andenes con los peatones de forma peligrosa.
Propuesta gubernamental
El documento técnico propuesto por el Gobierno nacional busca establecer los mínimos exigibles para la importación, comercialización y circulación de estos vehículos en Colombia. Los puntos más neurálgicos de la regulación contemplan:La norma diferenciará estrictamente entre los vehículos de asistencia pedal (que requieren el esfuerzo del usuario) y aquellos que operan puramente con acelerador y motores de alta potencia. Se fijará un límite de velocidad máxima de 25 km/h para transitar por las ciclorrutas. Cualquier vehículo que supere este umbral o cuente con motores de alta capacidad será catalogado como ciclomotor, lo que los obligará a transitar exclusivamente por la calzada mixta (junto a los carros y motos).Todas las patinetas y bicicletas eléctricas que se comercialicen en el país deberán contar con un sistema de frenos óptimo, luces delanteras de color blanco y traseras de color rojo, además de dispositivos sonoros (pitos o campanas) para alertar a los peatones.El borrador estipula la obligatoriedad del uso del casco reglamentario para todos los conductores de patinetas eléctricas, sin importar la velocidad del trayecto, así como prendas reflectivas para la circulación nocturna (entre las 6:00 p. m. y las 6:00 a. m.).
El impacto en las empresas
La expedición de esta norma nacional obligará a las empresas tecnológicas que operan plataformas de patinetas compartidas a reconfigurar sus aplicaciones mediante sistemas de geolocalización (geofencing). Con esta tecnología, las plataformas deberán bloquear mecánicamente el vehículo o imponer multas automáticas a los usuarios que intenten finalizar sus viajes fuera de las zonas de parqueo permitidas o que transiten por avenidas prohibidas.El Gobierno nacional ha dejado claro que el borrador entrará en un periodo de consulta pública para recibir comentarios de gremios, colectivos de ciclistas y administraciones locales antes de su firma y publicación definitiva en el Diario Oficial.
El descontrol en la micromovilidad ha provocado que patinetas, bicicletas eléctricas y motos invadan de forma sistemática los andenes peatonales en Bogotá.. Esta alarmante ocupación del espacio público pone en riesgo la seguridad de los transeúntes y evidencia la falta de regulación y operativos eficaces en la capital.