Los combates entre las facciones disidentes de alias «Iván Mordisco» y alias «Calarcá» dejan al menos 50 muertos en el Guaviare. La feroz confrontación armada responde a una división interna, luego de que el ala de «Mordisco» rompiera diálogos de paz para retomar la ofensiva total.
Rafael Camargo Vásquez
judicial
Una feroz escalada bélica en el sur del país mantiene bajo máxima alerta a las autoridades y a los defensores de derechos humanos. Los cruentos combates entre las estructuras disidentes de las FARC, divididas bajo el mando de alias «Iván Mordisco» (Estado Mayor Central) y alias «Calarcá» (Bloque Magdalena Medio), han dejado un saldo preliminar de al menos 50 combatientes muertos en áreas rurales del departamento del Guaviare.
Esta guerra a muerte es el resultado directo de la reciente fractura interna del Estado Mayor Central (EMC). Mientras la facción liderada por «Calarcá» optó por mantenerse en la mesa de diálogos de paz con el Gobierno Nacional, el ala radical de «Iván Mordisco» rompió de tajo las negociaciones para regresar a una ofensiva total.
La ruptura desató una sangrienta disputa territorial orientada exclusivamente al control de las economías ilegales en la región.
Artillería pesada y selva
Las confrontaciones armadas se concentran con mayor intensidad en las sabanas del Yarí y en las intrincadas zonas selváticas limítrofes entre Guaviare y Caquetá, corredores históricamente estratégicos para el narcotráfico y la movilidad de tropas. De acuerdo con reportes de las comunidades locales, la confrontación ha escalado en letalidad debido al uso de fusilería de alto calibre, explosivos convencionales e incluso drones cargados con artefactos, lo que explica el elevado número de bajas en ambos bandos.
Fuentes militares y de derechos humanos advierten que la cifra de 50 fallecidos podría aumentar de manera drástica con las horas. En la dinámica del conflicto, gran parte de los cuerpos de los combatientes caídos están siendo retirados de las líneas de fuego o sepultados por sus propios compañeros en fosas improvisadas en la selva, en un intento por ocultar las bajas y evitar el conteo oficial de las autoridades.
Emergencia humanitaria en el sur del país
La crudeza de esta guerra civil entre disidencias está golpeando con severidad a la población civil, provocando un escenario de crisis humanitaria:
Múltiples comunidades campesinas e indígenas se encuentran completamente atrapadas en medio del fuego cruzado, bloqueadas y sin la posibilidad de movilizarse para abastecerse de alimentos o medicinas esenciales.
Ante el inminente riesgo de perder la vida, decenas de familias han abandonado sus parcelas de forma intempestiva, buscando refugio desesperadamente en los cascos urbanos más cercanos del Guaviare.
Frente a la gravedad de los acontecimientos, las Fuerzas Militares de Colombia —a través del Comando Conjunto N.° 3 y las unidades desplegadas en el Guaviare— han intensificado sus operaciones ofensivas en el área. El despliegue oficial busca interponerse entre las organizaciones criminales, salvaguardar la vida de los pobladores civiles y restablecer el orden público en este neurálgico corredor del sur del territorio nacional.
La guerra entre disidencias desató una crisis humanitaria que mantiene confinadas y sin suministros a comunidades campesinas e indígenas bajo el fuego cruzado. Asimismo, el inminente peligro ha provocado el desplazamiento forzado de decenas de familias hacia los cascos urbanos.