Una vista aérea de Rabat muestra la concurrida Avenida Mohamed V, con una fuente central de agua en el medio. Un tranvía circula junto a la rotonda y muchos vehículos la rodean.
Rabat
Primicia Diario
El fútbol mundial no vive una crisis institucional cualquiera. Vive una verdadera guerra fría por el alma del deporte rey, y Marruecos, contra todo pronóstico, se ha convertido en el epicentro geopolítico donde se dirime esta batalla sin tregua. Mientras la UEFA, la AFC y la Concacaf firman cartas conjuntas y cierran filas contra Gianni Infantino, el Reino alauita ha asumido el papel de anfitrión, mediador y vitrina de un conflicto que desbordó los estadios para instalarse en los despachos del poder global.
El pasado 5 de agosto, la cúpula de la FIFA se reunió en Rabat en una cumbre de máxima crisis. La elección del escenario no fue un hecho fortuito ni una cortesía diplomática: fue una tajante declaración de intenciones. Al fijar el encuentro en Marruecos —nación que no solo alberga la oficina regional de la FIFA para África, sino que se prepara para coorganizar la histórica Copa del Mundo de 2030 junto a España y Portugal—, Infantino envió un mensaje inequívoco a sus detractores: el eje del poder futbolístico se ha desplazado definitivamente hacia el Sur Global.
La reunión, calificada en los comunicados de la FIFA como «positiva y constructiva», sirvió para que el organismo rector ofreciera disculpas formales a sus 211 federaciones miembro tras admitir los «errores» cometidos en el controvertido proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE). Sin embargo, en Nyon las excusas no tuvieron eco. «Las condiciones no se han cumplido», sentenció la UEFA con severidad, manteniendo firme la amenaza de un boicot a los torneos continentales y globales mientras Infantino permanezca al frente del sillón presidencial. A la ofensiva europea se sumó el sindicato mundial de futbolistas (FIFPRO), elevando el tono de la confrontación al calificar la gestión del fallido proyecto como un «profundo abuso del poder presidencial».
El escudo africano y la diplomacia del dólar
Mientras Europa tensa la cuerda al límite, el continente africano ha respondido con una cohesión blindada. La Confederación Africana de Fútbol (CAF) expresó su respaldo unánime a Infantino durante la cumbre en suelo marroquí. De hecho, cinco de los siete representantes africanos en el Consejo de la FIFA —Egipto, Marruecos, Níger, Mauritania y Comoras— ya han cerrado filas públicamente en torno a su figura.
El presidente de la CAF, el magnate sudafricano Patrice Motsepe, fue taxativo al fijar su posición:
«Apoyo personalmente a Gianni Infantino. No es solo un buen amigo. Es un amigo leal. Es leal a África».
Este respaldo incondicional no surge de la nada. Desde su llegada a la presidencia en 2016, Infantino promovió el programa FIFA Forward, inyectando corrientes de financiamiento en federaciones africanas históricamente postergadas que carecían de inversión comercial o respaldo estatal. Para decenas de dirigentes del continente, el suizo no representa al dirigente cuestionado por sus maniobras financieras, sino al líder institucional que les otorgó recursos, infraestructura y una visibilidad inédita en el tablero internacional.
El factor Washington y las sombras del poder
En este ajedrez geopolítico, la agitación llegó hasta las más altas esferas de Washington. El 11 de agosto, el expresidente estadounidense Donald Trump irrumpió en el debate a través de su red Truth Social con un contundente mensaje de respaldo:
«La FIFA cometería un terrible error si, por cualquier motivo, siquiera considerara reemplazar al presidente Gianni Infantino».
Trump tildó a Infantino de «fantástico» y elogió su gestión en la articulación del Mundial 2026, augurando que será «el más exitoso que se haya presentado jamás».
La intervención de Trump en medio de esta marejada institucional está lejos de la casualidad. La sintonía entre ambos se consolidó durante el diseño logístico y político del torneo que albergarán conjuntamente Estados Unidos, Canadá y México. Sin embargo, el trasfondo suma aristas aún más complejas: Thrive Eternal, la firma inversora proyectada para el cuestionado plan FFE, se encuentra estrechamente vinculada a Joshua Kushner —cuñado de Trump—, un nexo de intereses financieros y políticos que trasciende los límites de la pelota.
El nuevo mapa del fútbol global
Lo que se juega en los pasillos de Rabat va mucho más allá de la reelección de Infantino pactada para marzo de 2027. Lo que se debate en el fondo es la reestructuración del modelo de gobernanza del deporte más popular del planeta. La UEFA, históricamente acostumbrada a dictar las reglas de juego y administrar las grandes arcas del fútbol desde Europa, observa cómo África, Asia y América exigen una distribución equitativa del poder y de las decisiones.
En ese nuevo escenario, Marruecos ha sabido jugar sus cartas con precisión milimétrica. Con una sólida capacidad organizativa, peso institucional creciente y una ubicación privilegiada como puente natural entre Europa y el continente africano, el Reino se ha erigido en el gran símbolo del nuevo orden balompédico.
El fútbol ha dejado de ser un feudo exclusivo de la vieja Europa. Pertenece hoy al mapa global en toda su dimensión. Y Marruecos, desde los salones de Rabat, acaba de redactar el primer capítulo de esta historia en desarrollo.
Marruecos ultima los detalles de un monumental estadio con capacidad para 115.000 espectadores, llamado a ser el corazón del fútbol africano. Esta majestuosa obra consolida al país como el gran escenario proyectado para albergar la final del Mundial 2030.