El príncipe belga Henri de Croÿ, cuya fortuna y propiedades en el Caribe colombiano están hoy bajo el cerco de la justicia.
Javier Sánchez
Primicia Diario
Un escándalo transnacional ha sacudido los cimientos del centro histórico de Cartagena. Lo que parecía ser una serie de inversiones de élite en hotelería boutique ha resultado ser, según las autoridades, el destino final de una sofisticada red de evasión fiscal y lavado de activos orquestada desde el corazón de Europa. El protagonista: el príncipe belga Henri de Croÿ, cuya fortuna y propiedades en el Caribe colombiano están hoy bajo el cerco de la justicia.
El golpe a la «hotelería de sangre azul»
En un operativo coordinado por la Fiscalía General de la Nación, se han impuesto medidas cautelares de extinción de dominio sobre inmuebles de altísimo valor histórico. La joya de la corona, el exclusivo Hotel Casa de Alba, junto con otros edificios señoriales, ha pasado a manos del Estado.
Se estima que el valor de las propiedades incautadas supera los 20.000 millones de pesos. El fundamento legal es contundente: estos activos habrían sido adquiridos con dineros provenientes de un fraude fiscal masivo realizado en Europa.
¿Quién es Henri de Croÿ?
Miembro de una de las familias aristocráticas más antiguas de Bélgica, de Croÿ no es un desconocido para las autoridades internacionales. Bautizado por la prensa europea como el «Príncipe de las Tinieblas», se le señala de liderar una estructura financiera opaca que utilizaba paraísos fiscales y sociedades fachada para ocultar fortunas.
Bajo el nombre de su firma «Helin International», creaba entramados para que sus clientes eludieran impuestos.
Tras establecerse en Cartagena hace años, de Croÿ se mimetizó en la alta sociedad local, restaurando casonas coloniales para transformarlas en hoteles de ultra-lujo que, presuntamente, servían de refugio para capitales ilícitos.
Una clientela de élite bajo la lupa
La relevancia de este caso trasciende fronteras debido a la «cartera de clientes» que manejaba el aristócrata. Según investigaciones vinculadas a los llamados «Dubai Papers», la red incluía:
En Francia: Empresarios industriales cuyos fondos habrían fluido hacia el Caribe a través de cuentas en los Emiratos Árabes.
En Suiza: Deportistas de élite y figuras del entretenimiento en Ginebra y Zúrich que buscaban «anonimato absoluto» para sus patrimonios no declarados.
El fin del anonimato
Este proceso es el fruto de una alianza judicial sin precedentes entre Colombia, Bélgica y Suiza. Evidencias clave, como libros contables y correos electrónicos incautados en Europa, mencionan explícitamente a Cartagena como un destino de «capitales seguros».
Mientras de Croÿ enfrenta procesos por fraude organizado en su continente natal, en Colombia la Sociedad de Activos Especiales (SAE) administrará sus hoteles. El mensaje para el sector inmobiliario de lujo es claro: las murallas de Cartagena ya no son un escondite infranqueable para el rastreo de capitales globales.