Una intensa puja en el Palacio de Justicia. Más allá del trámite técnico y el filtro de méritos del Consejo Superior de la Judicatura (con más de 450 inscritos), analistas coinciden en que el proceso consolidará la hegemonía de los sectores de derecha y de corte conservador
Rafael Camargo Vásquez
Judicial
El relevo institucional de los magistrados fundadores en la Sala Especial de Instrucción y la Sala Especial de Juzgamiento de Primera Instancia (creadas en 2018) ha desatado una intensa puja en el Palacio de Justicia. Más allá del trámite técnico y el filtro de méritos del Consejo Superior de la Judicatura (con más de 450 inscritos), analistas coinciden en que el proceso consolidará la hegemonía de los sectores de derecha y de corte conservador, quienes aseguran las mayorías en estas células clave encargadas de investigar y juzgar a los altos aforados del país.
Los candidatos clave en el «sonajero»
Para la Sala Especial de Instrucción (Investigación):
Jaime Zetien: Exfiscal del «carrusel de la contratación» en Bogotá. Cuenta con el respaldo de sectores tradicionales que buscan rigurosidad penal en litigios de corrupción compleja.
Magistrados Auxiliares (Sala Penal): Togados de la casa que proyectan los fallos actuales y gozan de la confianza directa de la Sala Plena.
Para la Sala Especial de Juzgamiento (Primera Instancia):
Agustín García: Magistrado auxiliar con una trayectoria purasangre en la judicatura como juez penal municipal y de circuito.
María Martina Sánchez: Magistrada auxiliar valorada por su minucioso perfil técnico e institucional para garantizar la paridad en las deliberaciones.
Tensiones de poder
Las listas de elegibles se dividen entre la carrera judicial interna (perfiles de línea dura), la academia afín a las políticas de justicia punitiva, y litigantes del libre ejercicio cercanos a las vertientes políticas tradicionales.
El factor político: En momentos en que altas figuras nacionales enfrentan procesos por corrupción, el ala derechista del tribunal busca blindar su control estratégico. Sectores afines al garantismo o corrientes progresistas admiten que su capacidad de maniobra es mínima frente a un bloque conservador mayoritario que definirá, mediante votación interna de la Sala Plena, el rumbo judicial de los aforados en los próximos años.