Noticias, TOP

Seguridad en jaque: BOGOTÁ RECIBE 794 POLICÍAS QUE PATRULLARÁN A PIE POR RETRASO EN LA ENTREGA DE MOTOS

Bogotá recibe 794 nuevos policías —de los cuales 684 irán directamente a la seguridad territorial—, denunciaron que el impacto contra la criminalidad está congelado: el nuevo pie de fuerza tendrá que patrullar a pie porque decenas de motocicletas oficiales siguen bajo llave o atrapadas en la burocracia de las alcaldías locales.

 

Luis Eduardo Romero

Bogotá D.C.,

Los concejales Samir Bedoya Piraquive y Fabián Andrés Puentes Sierra, encendieron las alarmas sobre la verdadera capacidad de respuesta frente al delito en la capital. Tras revelar que la ciudad recibirá 794 nuevos policías —de los cuales 684 irán directamente a la seguridad territorial—, denunciaron que el impacto contra la criminalidad está congelado: el nuevo pie de fuerza tendrá que patrullar a pie porque decenas de motocicletas oficiales siguen bajo llave o atrapadas en la burocracia de las alcaldías locales.

 ¿A dónde van los nuevos policías?

El despliegue de los 684 uniformados asignados a la vigilancia de los barrios busca reforzar de manera prioritaria las zonas con mayores índices delictivos. La distribución oficial quedó establecida así:

Kennedy: Lidera el refuerzo operacional con 88 policías.

Suba: Recibe 84 nuevos uniformados para custodiar sus cuadrantes.

San Cristóbal: Suma 45 agentes a su esquema de vigilancia.

Bosa: Contará con 43 policías adicionales.

Rafael Uribe Uribe: Recibe 40 uniformados para combatir las bandas locales.

Engativá: Completa el grupo principal con 37 policías más.

Las motos que no salen a la calle

El gran talón de Aquiles de esta estrategia es la falta de vehículos. Mientras los delincuentes se movilizan sin freno, los recursos tecnológicos y de transporte financiados por los ciudadanos permanecen inoperativos en los inventarios locales:

En Kennedy: Paralelo a la llegada de sus 88 policías, la localidad tiene 36 motocicletas con ejecución física y financiera en un alarmante 0%.

En Santa Fe: Es la zona con la tasa de homicidios más alta de la ciudad. Aunque ya se verificaron técnicamente 21 motocicletas, ninguna ha sido entregada a los uniformados.

En Rafael Uribe Uribe: El panorama es crítico ante el aumento de la violencia; allí, 18 motos siguen frenadas bajo el argumento de supuestas «adecuaciones».

En Puente Aranda: Se reportan 14 motocicletas completamente detenidas en trámites administrativos, privando a los cuadrantes de una reacción rápida.

 Presupuestos en el papel vs. realidad en los barrios

Para los cabildantes de la bancada de MIRA, la contradicción entre los giros de dinero y la realidad de las calles deja a la ciudadanía desprotegida y disminuye la capacidad de reacción policial ante hurtos, extorsiones y homicidios.

«La seguridad no se mide por anuncios o dinero girado; se mide con motos en la calle, cámaras funcionando y presencia real en los barrios», enfatizó el concejal Samir Bedoya, al advertir que un policía sin movilidad pierde efectividad frente al crimen organizado.

Ante la gravedad de los hallazgos, el concejal Fabián Andrés Puentes exigió a la Administración Distrital un cronograma de entrega inmediata de los vehículos y una matriz de trazabilidad pública. La conclusión de los cabildantes es tajante: si las motocicletas no se ponen en funcionamiento de inmediato, el histórico aumento de uniformados se traducirá en más burocracia institucional y menos seguridad para los bogotanos.

Mientras la Alcaldía mira hacia otro lado, los ciudadanos quedan desamparados ante el delito.
El terror y la inseguridad se han tomado las calles bogotanas sin una respuesta oficial contundente.

La inseguridad desborda las calles con atracos a plena luz del día en la vía pública.

Los atracos a mano armada en Bogotá registran un promedio estimado de 280 casos diarios, consolidándose como una de las principales problemáticas de seguridad ciudadana bajo modalidades altamente organizadas que involucran el uso de motocicletas y armas de fuego.

Los concejales Samir Bedoya Piraquive y Fabián Andrés Puentes Sierra, encendieron las alarmas sobre la verdadera capacidad de respuesta frente al delito en la capital.