Mientras a los afiliados de Saludvida se les negaba la atención médica y los medicamentos, los millonarios recursos estatales eran presuntamente desviados. Estos flujos de dinero público terminaban distribuyéndose de forma irregular entre directivos de IPS y reconocidas firmas de abogados.
Rafael Camargo Vásquez
Judicial
El panorama político y judicial de Colombia se encuentra en su punto de máxima tensión. A escasos seis días de la definitiva segunda vuelta de las elecciones presidenciales, programada para el próximo 21 de junio de 2026, el candidato de izquierda Iván Cepeda (Pacto Histórico) sacudió la contienda al anunciar una ofensiva jurídica de gran calado contra su directo rival, el aspirante de derecha Abelardo de la Espriella (Defensores de la Patria).
La noticia, que trascendió este lunes 15 de junio, detalla una nueva e impactante denuncia penal centrada en el presunto saqueo de los recursos del sistema de salud en la región Caribe colombiana.
El entramado de «Saludvida»
De acuerdo con el dossier presentado por Cepeda en la ciudad de Barranquilla, titulado «Abelardo de la Espriella y el robo de los recursos de la salud», las presuntas irregularidades se remontan al año 2018. El documento base de la acusación señala que la firma de abogados De la Espriella Lawyers fue contratada en ese entonces por la Empresa Promotora de Salud (EPS) Saludvida.
Según la denuncia pública, la oficina del hoy candidato presidencial habría recibido dineros públicos provenientes de los recursos de la salud de los colombianos, una práctica que el ordenamiento legal prohíbe de manera taxativa debido a la destinación específica de dichos fondos. En su declaración, Cepeda afirmó que, en presunta complicidad con políticos locales, se articuló una estrategia mediante la cual se controlaban EPS de la Costa Caribe para posteriormente desviar cuantiosos flujos de capital estatal hacia Instituciones Prestadoras de Salud (IPS) aliadas.
Salpicada la jefatura de campaña
La acción judicial no solo busca golpear la línea de flotación del candidato presidencial, sino que arrastra de manera directa a su círculo de mayor confianza. Joaquín Gutiérrez, actual jefe del debate electoral de De la Espriella, aparece plenamente involucrado en los señalamientos de la acción legal.
Gutiérrez es cuestionado por formar parte de la junta directiva de Amritzar, una IPS que supuestamente recibió $2.000 millones de pesos por parte de Saludvida. Adicionalmente, el bloque jurídico del Pacto Histórico investiga la recepción de otros $18.000 millones de pesos provenientes de varias EPS que terminaron liquidadas y que operaban en zonas complejas del territorio nacional.
El catálogo de delitos y el frente internacional
Iván Cepeda confirmó que la denuncia que se radicará formalmente imputará al reconocido penalista un catálogo de cinco delitos específicos de carácter financiero y administrativo:
- Administración desleal
- Corrupción privada
- Fraude procesal
- Peculado por apropiación
- Peculado por apropiación oficial diferente
Cabe destacar que este proceso por el caso de la salud corre por una vía completamente paralela a otra denuncia interpuesta previamente por Cepeda ante la Fiscalía General de la Nación y la Corte Penal Internacional (CPI) por presuntos delitos de lesa humanidad (concierto para delinquir, enriquecimiento ilícito y financiación del terrorismo) ligados a la antigua refundación de las AUC a principios de los años 2000.
Silencio en la contraparte
Hasta el momento de la publicación de este reporte, el candidato Abelardo de la Espriella no se ha pronunciado formalmente frente a estas graves acusaciones del sector salud. En el plano puramente electoral, este choque agudiza una campaña fuertemente polarizada que mantiene al país en vilo de cara al próximo domingo.
Las encuestas más recientes del Centro Nacional de Consultoría (CNC) sitúan a De la Espriella a la cabeza con un 48,6% de la intención de voto, seguido muy de cerca por Cepeda con un 44,7%, mientras que otras firmas encuestadoras ensanchan la ventaja del candidato de derecha a poco más de siete puntos porcentuales, configurando un escenario de final fotográfico.