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Ultimátum de Washington: DOS EXCAPOS COLOMBIANOS TIENEN 60 DÍAS PARA SALIR DE EE. UU.

Estados Unidos notificó a dos excapos colombianos que deben abandonar el país en un plazo de 60 días tras cumplir sus condenas y agotar sus beneficios de colaboración. Las autoridades colombianas ya rastrean sus procesos pendientes para determinar si serán capturados o monitoreados a su regreso al país.

Washington

Primicia Diario

El gobierno de los Estados Unidos notificó formalmente a dos antiguos capos del narcotráfico colombiano (cuyas identidades están bajo reserva mientras se surten los trámites administrativos) que tienen un plazo perentorio de 60 días para abandonar el territorio estadounidense. Los implicados, que cumplieron condenas tras ser extraditados hace más de una década, se encontraban bajo libertad supervisada o con permisos temporales tras colaborar con la justicia norteamericana.

La medida implica que los exnarcotraficantes ya no gozan de la protección o el estatus de testigos cooperantes que les permitía residir en EE. UU.

Ante la inminente salida, la Fiscalía General de la Nación y la Dijín han comenzado a rastrear los procesos vigentes, deudas con la justicia y posibles cuentas pendientes en el marco de la Ley de Justicia y Paz o procesos de extinción de dominio.

Existe una preocupación latente por el retorno de estos individuos, dado que su llegada podría alterar el orden público en regiones donde operaron o reavivar antiguos conflictos entre estructuras criminales.

Identidad no revelada

Esta decisión responde a una política de «limpieza» de expedientes de antiguos capos que ya no resultan útiles para nuevas investigaciones en EE. UU. y que, según las leyes migratorias, deben ser deportados a su país de origen una vez purgada su pena y agotados sus beneficios de colaboración.

Las autoridades colombianas buscan determinar si estos hombres tienen órdenes de captura vigentes que obliguen a su detención inmediata apenas pisen suelo nacional, o si su retorno será el de ciudadanos libres, lo que obligaría a un esquema de monitoreo especial por parte de los organismos de inteligencia.

Son antiguos jefes del narcotráfico que fueron extraditados entre finales de la década de los 2000 y principios de la de 2010.

Ya cumplieron sus condenas en prisiones federales y se encontraban en libertad supervisada en suelo estadounidense.

El gobierno de EE. UU. suele manejar estas expulsiones con discreción para evitar que los implicados sean blanco de atentados a su regreso a Colombia o que se fuguen antes de cumplirse el plazo de 60 días.