Al reivindicar su propia historia como víctima, Iván Cepeda consolidó una identidad política con las regiones que trasciende la representación formal. Este respaldo convierte a las curules de paz en un actor estratégico y determinante para la configuración del poder en la próxima contienda presidencial.
Jorge Rodrigo Tovar —representante de la Citrep 12 e hijo del exjefe paramilitar «Jorge 40»— confirmó su decisión de no respaldar la candidatura presidencial de Iván Cepeda.
Javier Sánchez
Política
En un acto de significado político desde la Plaza Núñez del Capitolio Nacional, los representantes de las 16 Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz (Citrep) oficializaron su respaldo a la aspiración presidencial del senador Iván Cepeda. Este apoyo, surgido del corazón de las regiones más afectadas por el conflicto, destaca la trayectoria del precandidato en la defensa de los derechos humanos y su compromiso con el cumplimiento de lo pactado en La Habana.
Sin embargo, la aparente unanimidad del bloque institucional convive con la reserva de figuras como Jorge Rodrigo Tovar, representante de la Citrep 12 e hijo del exjefe paramilitar «Jorge 40». El congresista ha mantenido una postura de independencia frente a esta adhesión, en un contexto marcado por recientes controversias personales y de seguridad nacional. Se han reportado vínculos amorosos entre el legislador y Angie Rodríguez, señalada de infiltrarse en el Ejecutivo para realizar presuntas labores de espionaje y de intentar vincular a centenares de personas afines a sectores de extrema derecha en la nómina estatal.
Durante la proclama, el sentimiento de las bases territoriales fue defendido por voces como la de John Jairo González Curiel, representante por Antioquia, quien enfatizó que «hay votos para el pueblo, para las víctimas y para la gente». En sintonía, Esneyder Gómez Salamanca, delegado de la Citrep 1, calificó a Cepeda como un «batallador de la paz», resaltando su presencia histórica en las luchas sociales de la periferia colombiana.
Al aceptar este aval, Iván Cepeda apeló a su propia condición de víctima de la violencia política para generar un vínculo de identidad con los congresistas y sus comunidades. «Primero porque soy víctima, como ustedes lo han recordado, porque sé qué es lo que ha tocado a cada una de ustedes», manifestó el senador. Con este movimiento, las curules de paz dejan de ser solo un espacio de representación para convertirse en un actor determinante en la configuración del poder de cara a las próximas elecciones presidenciales.