Opinión, TOP

El uso de antisépticos en medicina: EL NACIMIENTO DE LA CIRUGÍA SEGURA

Cirugía segura

 

Robin Prieto

Médico

La historia de la medicina está marcada por avances que han transformado radicalmente la supervivencia humana, y entre ellos, el uso de antisépticos ocupa un lugar fundamental. Antes de su implementación, las intervenciones quirúrgicas, aunque técnicamente exitosas, estaban frecuentemente seguidas de infecciones letales. La introducción de los antisépticos no solo cambió la práctica quirúrgica, sino que redefinió la comprensión de la enfermedad y la importancia de la higiene en el ámbito clínico.

Hasta mediados del siglo XIX, las infecciones postoperatorias eran consideradas inevitables. Los hospitales eran focos de enfermedad, y términos como «gangrena hospitalaria» o «septicemia »eran comunes en la práctica médica. En aquella época, aún tenía vigencia la teoría de los miasmas, según la cual los malos olores eran responsables de la enfermedad; los médicos no contaban con estrategias efectivas para prevenir infecciones y la mortalidad quirúrgica alcanzaba cifras alarmantes.

El cambio de paradigma comenzó con los avances en microbiología, especialmente gracias a las investigaciones de Louis Pasteur, quien demostró que los microorganismos eran responsables de los procesos de fermentación y putrefacción. Sus hallazgos sentaron las bases de la teoría germinal de la enfermedad, proporcionando una explicación científica para las infecciones. Esta nueva comprensión abrió la puerta a la posibilidad de prevenirlas mediante la eliminación de los agentes causales.

El cirujano británico Joseph Lister revolucionó la práctica médica al introducir el uso sistemático de antisépticos en cirugía, mientras trabajaba en la Universidad de Glasgow en 1865, tras aplicar la teoría de los gérmenes de Louis Pasteur. Su método fue publicado The Lancet en marzo de 1867, consistía en aplicar ácido carbólico (fenol) para desinfectar heridas, instrumentos quirúrgicos y el entorno operatorio. Sus resultados fueron extraordinarios; la tasa de infecciones y mortalidad postoperatoria disminuyó de manera significativa. Este enfoque marcó el inicio de la cirugía antiséptica, una nueva era en la medicina.

Sin embargo, la adopción de las prácticas antisépticas no fue inmediata. Muchos médicos se mostraron escépticos ante la idea de que organismos invisibles pudieran causar enfermedad. Además, el uso de sustancias como el fenol generaba incomodidad y requería cambios en las rutinas quirúrgicas. A pesar de estas resistencias, la evidencia acumulada y la mejora en los resultados clínicos llevaron a una aceptación progresiva de estas medidas.

Con el tiempo, la antisepsia evolucionó hacia la asepsia, un concepto más amplio que no solo busca eliminar microorganismos, sino evitar su ingreso al campo quirúrgico. Esto implicó el desarrollo de técnicas como la esterilización de instrumentos, el uso de guantes quirúrgicos, batas estériles y la implementación de salas de cirugía controladas.

Durante el siglo XX, el uso de antisépticos se expandió más allá de la cirugía. Sustancias como el yodo, el alcohol y la clorhexidina se convirtieron en herramientas esenciales en la prevención de infecciones en diversos procedimientos médicos. La antisepsia pasó a ser un pilar fundamental en la atención hospitalaria, contribuyendo a la reducción de infecciones nosocomiales y mejorando la seguridad del paciente.

En la actualidad, el uso de antisépticos continúa siendo una práctica indispensable en la medicina. Su importancia se hizo más evidente durante la pandemia del COVID-19, donde la desinfección de manos y superficies se convirtió en una de las principales estrategias de prevención. La antisepsia, nacida de la observación y la innovación, continúa siendo un pilar esencial en la protección de la vida humana.